El inicio de todo; un contrato verbal (aun no esta firmado), la solicitud de unos libros a cambio de un saludo diario (hola). El contrato era de un par de semanas peeeero (siempre hay un pero en todas las historias), no se cumplió la fecha de entrega, así que el contrato ha sido alargado hasta julio. El "hola" pasó a ser "buenos días" y obvio también un "buenas noches". La historia de como se llegó a pasar de dos besos a tres, merece otra entrada distinta, solamente diré que hay que tener cuidado a quién y en que circunstancias se da la mano a alguien.
Sin saber el porqué, ese contrato fue haciéndose mas largo, ya no solo era un "hola", sino que se habían añadido tres besos. Por no hablar de una pelea, que iban a ser necesarias una serie de normas (formuladas en un restaurante Thailandés), para poder realizarla. Añadir que al final, había que dar un aviso a las 23:00 horas de lunes a viernes recomendando ir a dormir.
Todo esto con pleno derecho o sin él (da lo mismo porque se hace igual), de enfadarse uno en caso de que no se cumplan esos requisitos de dicho contrato (WTF), el cual no esta ni escrito.
Lo más curioso de todo es que de una "obligación" diaria, ha pasado a ser tan rutinaria que ahora es hasta necesaria, como el que necesita ir al baño nada mas levantarse.
Por eso se dirá tanto la frase de "QUIÉN IBA A DECIR..."
